Clasificación desde el primer mensaje
El sistema identifica de qué trata la consulta y la dirige al área o al profesional que corresponde. Nadie tiene que reenviar conversaciones ni volver a preguntar lo mismo.
Despachos
Buena parte del día se va explicando lo mismo por teléfono. Instalamos un sistema que clasifica el tipo de asunto, reúne los datos del caso y deja la primera cita agendada, de modo que la conversación empiece donde de verdad aporta valor.
Una consulta entra por WhatsApp y queda clasificada por tipo de asunto desde el primer mensaje.
El sistema reúne los datos y documentos que hacen falta antes de la cita.
La primera reunión queda agendada sobre la disponibilidad real del despacho.
El profesional llega a la cita con el expediente ya armado y aprovecha el tiempo desde el primer minuto.
El sistema identifica de qué trata la consulta y la dirige al área o al profesional que corresponde. Nadie tiene que reenviar conversaciones ni volver a preguntar lo mismo.
Recoge la información y la documentación que hacen falta para la primera reunión, y la deja ordenada donde el despacho la consulta. La cita empieza con el contexto completo.
Ofrece horarios reales, confirma y recuerda. Las reuniones se sostienen y el calendario deja de moverse por llamadas cruzadas.
El sistema no emite opiniones legales, fiscales ni contables. Informa sobre servicios, requisitos y plazos generales, y en cuanto la consulta pide criterio, pasa al profesional.
No. Informa sobre los servicios del despacho, los requisitos generales y los plazos habituales, y agenda. Cualquier consulta que requiera criterio profesional pasa de inmediato a una persona.
Con la regla que ustedes definan: por materia, por profesional o por carga de trabajo. La conversación llega completa a quien corresponde, sin pasos intermedios.
Se queda en los sistemas del despacho. El sistema conversa, reúne datos y agenda; no crea un archivo paralelo ni comparte información con terceros.
Sí. A quien recibió una propuesta y no ha respondido, el sistema le escribe en los plazos que ustedes definan, con el tono que corresponde a un despacho profesional.
Entre dos y cuatro semanas. El guion —qué puede decir el sistema y qué no— se escribe primero y lo aprueba el despacho antes de programar nada.